
Un poco de historia. Fleisch.
Un poco de historia. Fleisch. En una entrevista contaba el escritor Camilo José Cela que en una ocasión un joven se le acercó y le pidió un consejo o una idea para escribir una novela. El novelista sin pensárselo mucho le dio un paquete de quinientos folios y le dijo:-Si tiene usted talento, puede escribir por un lado otra Divina Comedia y por el otro, Guerra y Paz. A partir de aquí se me ocurrió pensar qué podría hacer con quinientos folios, pero sin escribir ni una sola palabra; es más, sin llegar a abrir el paquete. Se trataba de un desafío, de una batalla en toda regla contra lo más temido para cualquier escritor: el miedo a la página en blanco. Miedo que cada escritor combate a su modo. Unos siempre escriben en papel ya usado, da igual qué tipo de papel: billetes de autobús o de metro, folletos publicitarios, etc.; otros pintarrajean o hacen dibujos al azar mientras les viene la inspiración y mezclan el texto con los anteriores seres del bosque.Como decía antes, yo no pretendía escribir nada, aunque a lo mejor sobre la marcha pudieran aparecer ciertos grafismos, como huellas, más que un texto propiamente dicho.Lo primero que noté al enfrentarme a los 500, folios, 500, fue una sensación de despilfarro, de revuelta contra el ahorro y el sentido reverencial que todos los que pasamos parte de la postguerra experimentamos ante una hoja, una simple carilla o un espacio aprovechable de papel. La acción decisiva estaba, pues, en lanzarse como un salvaje, como alguien que rompe con su pasado y abandona todos los prejuicios. Me costó, me costó mucho.Tuve que cortar por lo sano. Cogí el paquete, bajé a la carnicería y le dije al carnicero que le diera unos buenos tajos con la macheta como si se tratara de un chuletero. Después perforé la pieza con un taladro y la colgué como un trozo de animal sacrificado: Fleisch, así, en alemán, palabra que suena muchísimo más que la española carne.
10:42:00
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